Colegio Alemán de Temperley
Colegio Alemán de Temperley
publicado el 29 de Enero de 2014

El Abuelo Max y su Acordeón

Una visita muy especial!


El miércoles 28 de agosto, tuvimos el gusto de contar con una visita muy especial, en el área de Ed. Musical de nuestro Jardín de Infantes.
A principio de año, como docente del área de Música, siempre hago una pequeña visita a cada sala, en el marco de la primera reunión de bienvenida al nuevo ciclo lectivo. En ella intento explicar brevemente de qué se trata la vivencia con los diferentes lenguajes expresivos en esta franja etárea que transitan los niños y niñas, y especialmente hago hincapié en la manera en que los niños construyen su mundo sonoro, su vínculo tan íntimo con la música, y la necesidad de que ese recorrido sea sostenido por nosotros, los adultos a cargo, ya sean los docentes de la institución o su misma familia.
Es de suma importancia el acompañamiento familiar en este punto, ya que si bien el universo expresivo y sensible del niño/a, a nivel institucional, debe contar con los estímulos necesarios para que ellos puedan lograr volcarse a las metáforas que proponen los lenguajes del artísticos, también es importante que esos estímulos estén siempre compartidos desde un vínculo afectivo y emocional profundo, llenos de identificaciones positivas con esos otros con los que ellos comparten su expresión. Los lazos familiares en esta construcción del placer y el disfrute que les genera el interactuar con la música, o con cualquier lenguaje expresivo, brinda a los niños y niñas una huella imborrable de experiencias que integran todo su ser de una manera global, desde lo físico, lo psíquico, lo sensible y lo emocional.
En dichas reuniones siempre hago extensiva la invitación a participar de nuestro espacio, y que si algún integrante de sus familias conocen o practican el lenguaje musical desde cualquier aspecto, ya sea cantando o tocando algún instrumento y lo desean compartir con los niños, serán más que bienvenidos!
Y así fue que una mamá de una sala de 3 del año pasado me comentó en ese entonces que su padre toca el acordeón y podría venir a compartir su música con nosotros algún día. Pasaron los meses, y un día recibo la notita recordando la propuesta. Enseguida pautamos un día y un horario, y así fue que un viernes de junio de 2012 vino MAX, el abuelo de ZOE de la 1ra sección, por primera vez.
¡Fue una mañana tan hermosa, que decidimos repetirla este año!!!
Esta vez, nuevamente, Max nos compartió maravillosas canciones con hermosas melodía ejecutadas en su Acordeón a piano, un instrumento de una sonoridad asombrosa y no tan conocido por los niños, que dejó a más de uno de ellos boquiabiertos mirándolo con gran admiración, mientras Max nos deleitaba los oídos.
Se generó de repente un clima mágico donde todas las salas, de 2 a 5 años, disfrutaban del espectáculo en un silencio y un nivel de atención que sorprendieron a las maestras! "Cuando la música habla y nos conmueve, esta nos invita a escucharla", decía un maestro que tuve hace años, y es verdad pues así sucedió en ese entonces.
Entre canción y canción, Max nos fue diciendo los nombres de las piezas y alguna anécdota acerca de las melodías populares, algunas alemanas otras tradicionales de otros países y hasta pudimos escuchar un tango. Los chicos lo acompañaron con palmas y luego también le cantaron, llenos de alegría, algunas canciones aprendidas en el espacio de Música. Los aplausos posteriores fueron intensos también, todos estaban contentos de compartir ese momento juntos, ese concierto musical de acordeón.
Al terminar el repertorio, los chicos de las 2das y 3ras secciones tenían preparadas una actividad propuesta para el encuentro, que trabajaron previamente con sus docentes (Laura Z., Gloria, Maru y Mayra) en la sala.
Hicieron un cuestionario lleno de las preguntas más diversas e ingeniosas para poder conocer mejor al músico y a su instrumento.
Representantes de cada sala se acercaron directamente a Max, y al micrófono hicieron sus preguntas. Algunas fueron: "¿Es difícil tocar el acordeón?", "¿A qué edad empezaste a tocarlo?", "¿Por qué elegiste ese instrumento?", "¿Tocás otros instrumentos?", entre otras.
Max respondió cada una de sus preguntas con entusiasmo y gran sinceridad. Nos contó de algunos recuerdos de infancia, cuando tocaba para su padre y este se enorgullecía de oír la música en manos de su hijo, y todo lo que a él le provocaba compartir su música con otros.
Terminada la entrevista, todos nos despedimos muy emocionados por el momento hermoso compartido, y la experiencia que trasciende la música: que es el encuentro mismo.
Los niños le agradecieron por su visita y regresaron a sus salas, felices e inquietos, comentándose entusiastas cosas que les despertaron el momento. Yo seguí charlando un poco más con Max, mientras ordenaba el micrófono y le agradecía su tiempo y su maravillosa música. Esa charla, más íntima, entre músicos, me dejó profundamente conmovida también. La música genera un estado en el alma que nos hace aflorar lo más sensible de uno y quedamos justamente a flor de piel cuando eso ocurre. Max me dijo que sin duda ese había sido uno de los mejores días en años, que había disfrutado muchísimo dando lo que tiene para otros, abriendo su corazón a los niños y niñas, con su música y sus palabras llenas de aprendizaje.
Agradezco personalmente y agradecemos institucionalmente la presencia de Max y su Acordeón, y a la familia de Zoe (2da sección "A") que nos facilitó este precioso encuentro. Fue una vivencia que repercutió positivamente en los niños/as y en la forma en la que ellos se vinculan con la música. Fue importante para ellos saber que el músico invitado era un abuelo de una niña del jardín, eso los hace sentir cercanos. Para todos fue un momento para recordar, de esos que dejan huellas sensibles y bellas en nuestra.
¡¡¡GRACIAS POR TANTO MAX!!! ¡¡¡Y te esperamos la próxima!!!

Limara Ukmar. - Prof. de Música, Jardín de Infantes Hnos. Grimm