Deutsche Temperley Schule
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veröffentlicht der 29.Mai 2018

El Ajedrez y el juego

En lo que sigue voy a tratar de revalorizar el ajedrez como juego, apoyándome en la importancia que tiene el jugar en los procesos de aprendizaje y adquisición de conocimientos, que son propósitos manifiestos del trabajo escolar, al favorecer la aparición y desarrollo de las estructuras cognitivas que hacen posible estos aprendizajes.

En esta relación de juego y trabajo escolar, podemos pensar en el aporte específico y culturalmente valioso que puede hacer el ajedrez en el enriquecimiento de una propuesta educativa que lo tenga en cuenta.

Es mucho lo que se ha escrito sobre el juego pero vamos a tratar de mantenernos en la relación entre juego y aprendizaje. Hay una idea que me parece fructífera para nuestro propósito, y es aquella que hace referencia a los juegos de construcción y/o de manipulación. Estos juegos se caracterizan por la presencia de un soporte material o juguete que los define. Los hay de dos tipos: los bloques o ladrillos para armar, que tienden a representaren escala, construcciones u objetos del mundo real y los juguetes cognitivos o técnicos. Estos últimos, que por su naturaleza pueden ser emparentados al juego de ajedrez, se distinguen porque tienen una estructura lógica y vienen acompañados de una serie de instrucciones que señalan una finalidad.

Un detalle importante, es que portan una teoría implícita sobre el juguete, en el sentido que lo considera un instrumento para el desarrollo de la mente.

El juego de ajedrez asume para si estos atributos y al igual que estos juegos, facilita en quien lo aprende y lo juega el surgimiento de una estructura representacional o mental nueva. Su aprendizaje marca, al igual que muchos de estos juegos, un camino de desempeño, que va de lo fácil a lo difícil, de lo conocido a lo desconocido y de lo concreto a lo abstracto.

Según Lev Vigotsky 1896-1934 todos los juegos se basan en reglas. El autor nos dice que la regla primordial, intrínseca a todo juego es un afecto. Entendiendo esto como el placer de jugar, el mecanismo esencial que le permite al niño mantenerse concentrado y seguir jugando al mismo juego y así lograr involucrarse en su aprendizaje.

Prof. Diego Fernando Nedilski